La propuesta consistió en la remodelación e intervención de interiorismo de la zona social de la vivienda, con el objetivo de transformar un espacio que anteriormente contaba con mobiliario y acabados tradicionales hacia una propuesta más contemporánea, funcional y visualmente integrada.
Uno de los principales enfoques del proyecto fue la reorganización de la distribución de sala y comedor, buscando optimizar la circulación y generar una relación más fluida entre los espacios. La disposición anterior limitaba la conexión visual y funcional de las áreas sociales, por lo que se planteó una nueva configuración que permitiera aprovechar mejor el espacio disponible y mejorar la experiencia de uso cotidiano.
Como parte de la propuesta, se sustituyó el mobiliario existente por piezas con líneas más limpias, modernas y ligeras visualmente, logrando una atmósfera más elegante y armoniosa. La selección de materiales y acabados se trabajó bajo una paleta contemporánea de tonos neutros, texturas cálidas y elementos que aportan equilibrio visual, generando un ambiente más acogedor y sofisticado.
Uno de los elementos más importantes de la intervención fue la integración de una barra para comer, concebida como un apoyo funcional para la cocina y, al mismo tiempo, como un punto de convivencia dentro del área social. Esta nueva pieza no solo amplía las posibilidades de uso del espacio, sino que también ayuda a conectar visualmente las áreas, aportando mayor dinamismo y funcionalidad al conjunto.
La propuesta de interiorismo busca equilibrar estética y funcionalidad, modernizando la vivienda sin perder comodidad ni calidez. A través de la renovación del mobiliario, la mejora en la distribución y la incorporación de nuevos elementos arquitectónicos y decorativos, se logró transformar la zona social en un espacio más contemporáneo, práctico y agradable para la convivencia diaria.